Si bien la reapertura de la actividad turística en San Juan se da en un lógico contexto de incertidumbre y falta de previsibilidad, queda una sensación esperanzadora en cuanto a la respuesta del turista y la ilusión de una lenta y progresiva reactivación.

Por Jorge Ortega(*) para Usina Turística

El pasado 23 de junio se llevó a cabo el anuncio tan esperado por el sector y es que, a partir del 1 de julio, volvería la actividad turística en la Provincia de San Juan. 

La noticia trajo consigo una sensación de alivio, tanto para empresarios del sector, como para turistas que esperaban con ansias poder disfrutar de esta nueva etapa del distanciamiento; y una rápida puesta en marcha de la planificación turística, a través de reuniones con prestadores y el armado de protocolos de bioseguridad para adecuarse a la “nueva normalidad”. 

Pero también es preciso mencionar algunos factores de enorme importancia, que probablemente sean una constante en los tiempos venideros, como los son el miedo y la falta de previsibilidad, en un contexto en donde se plantea la reapertura del turismo interno en la provincia, mientras que en las grandes urbes del país se agrava la situación sanitaria y los contagios proliferan día a día.

La presente crónica analiza la vuelta a la actividad turística, a partir de la experiencia observada en el campo entre los días 5 de julio y el fin de semana largo que culminó el 12 de Julio, donde pude visitar los departamentos de Rivadavia, Zonda, Ullum, Jáchal y Valle Fértil. Nos remitiremos a algunos de los fenómenos observados, con el fin de promover el análisis crítico y, tal vez, extrapolar la experiencia a otros posibles escenarios.

Para llegar a la reactivación del turismo interno como hecho concreto, vale destacar el proceso lógico que se dio, a partir de un manejo de la crisis sanitaria por parte del Estado, tanto Nacional, como Provincial, que permitieron, en forma paulatina, la vuelta al ejercicio de las actividades económicas, entre ellas el turismo.

A nivel Nacional podemos destacar el “Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción”, creado para dar respuesta al impacto económico ocasionado por la emergencia sanitaria, orientado tanto a los empleados formales del sector privado, como a monotributistas y autónomos que registraron un recorte significativo en sus ingresos;  y el “Plan de Auxilio, Capacitación e Infraestructura” PACIT , que es un beneficio que consta de tres (3) fondos para proteger a MiPyMEs de hotelería, gastronomía y agencias de viajes; y a pequeños contribuyentes, monotributistas sociales y trabajadores autónomos de actividades turísticas complementarias. A estos programas pudieron acceder la mayoría de los prestadores y emprendedores con los que mantuve conversaciones.

De la misma forma, el Estado Provincial llevó a cabo distintas estrategias de preparación para la vuelta a la actividad, como lo fueron el programa “Capacitur” , una plataforma online para la capacitación del sector, o el certificado “Establecimiento Seguro”, sello al que debieron acceder los distintos establecimientos y prestadores de servicios turísticos, con el fin de conformar un “Destino Seguro” tanto para turistas, como para residentes locales.

Entre el 23 de junio, que se realizó el anuncio, y el 1 de julio se llevaron a cabo distintas reuniones y rondas de negocios con el fin de evacuar dudas y escuchar ideas, proponiendo una relación más estrecha entre los distintos componentes de la cadena de valor. Dichas reuniones tuvieron lugar en los diferentes departamentos turísticos y contaron con la presencia de autoridades gubernamentales, representantes de instituciones, guías, agencias de viajes y demás prestadores de servicios turísticos. 

Entre el 1 de julio y el 12 de julio, día en que culminó el fin de semana largo del día de la Independencia, los sanjuaninos pudimos disfrutar de la vuelta al turismo. Los datos ofrecidos por el Ministerio de Turismo y Cultura de la Provincia  son, a todas luces, esperanzadores:

  • 13.249 permisos de circulación gestionados
  • Ocupación hotelera del 94%
  • Impacto económico de $102.576.692 acumulados al 12/7.

Este regreso a la actividad, arrojó distintos elementos para reflexionar. Haremos un repaso de algunos de estos factores:

  • La habilitación de los servicios turísticos

A través de la plataforma “Capacitur”, las empresas y emprendimientos turísticos se fueron habilitando y obteniendo el sello “Establecimiento Seguro”, en la medida en que fueron presentados y aprobados los distintos protocolos de bioseguridad. De esta forma, primero fueron habilitados los locales gastronómicos, luego alojamientos, agencias de viajes y demás prestadores de servicios turísticos, así como museos y algunas áreas naturales protegidas. Pero, hasta el día 12/7, hubieron otros emprendimientos que no tuvieron la misma suerte, ya sea por particularidades de la actividad que retrasan los trámites burocráticos, o bien por considerarse la actividad de riesgo, debido a la concentración de personas en lugares como campings o cines. En la misma situación se encontraron varios trabajadores del arte y la cultura, quienes hasta ese momento no habían podido volver a sus actividades comerciales.

Algunos prestadores podrán habilitar en los próximos días y otros todavía tendrán que seguir esperando. 

Otro elemento a tener en cuenta es la dependencia de algunos emprendimientos hacia factores energéticos, condiciones de rutas, posible desabastecimiento de insumos, mantenimiento de canales de irrigación, cota de agua en ríos y diques, entre otros factores.

  • La realidad económica de los prestadores y comerciantes en tiempos de crisis

Con la vuelta a la actividad, varios prestadores salieron a ofertar sus productos y servicios a un precio acorde a la coyuntura, además de flexibilizar sus políticas de cambios y cancelaciones. Pero hubo otros que, por diferentes razones, prefirieron mantener precios elevados y/o mantener rígidas sus políticas de cambios.

Existen prestadores que tienen elevados costos fijos (los servicios en algunas zonas rurales suelen ser altos en comparación con los de la ciudad) y otros que se vieron perjudicados por complicaciones en la distribución de insumos, repuestos y equipamientos, lo que provocó el consecuente aumento de precios. También se encuentra el prestador que vio perjudicadas sus ganancias durante las fases de aislamiento total y hoy quiere “recuperar” lo perdido.

Éste último tipo de prestador, es la máxima expresión de la falta de previsibilidad imperante en estos tiempos, que ante la mínima oportunidad busca “salvarse” sin detenerse a pensar demasiado en las consecuencias para el sector. Sabemos los efectos desfavorables que podría significar para un destino turístico, si esta actitud se replica en varios prestadores y comerciantes.

  • La experiencia turística 

Como ya se mencionó anteriormente, la respuesta de los turistas fue muy buena. No obstante, se pudo observar un tipo de cliente al cual no le importa pagar un determinado costo por un producto o servicio fuera de su provincia, pero sí le molesta tener que pagar ese precio dentro de San Juan. 

Al parecer, existe en el inconsciente colectivo de algunos turistas sanjuaninos, una asociación de la calidad en la experiencia turística, con el hecho de vacacionar fuera de la provincia.

Párrafo aparte merece el análisis del comportamiento del consumidor en la nueva normalidad. Se pudo observar una gran cantidad de turistas con un muy buen comportamiento, respetando los protocolos y cumpliendo la normativa. Vale aclarar que el hecho de abstraerse y cambiar el hábito de distanciamiento al que se tenía acostumbrado, provocó una notoria sensación de alegría y liberación que se traducía en el comportamiento de las personas en la calle, casi olvidados y despreocupados de la dramática situación que se vive a nivel mundial por la pandemia. Incluso algunos se quejaban de tener que cumplir con los distintos recaudos y normativas.

Esto generó cierto descontento y sensación de vulnerabilidad en parte de la comunidad local, al observar que muchos turistas no acataban los protocolos establecidos.

  • La comunidad 

Existe una constante innegable en estos tiempos, que es el miedo. Luego de mantener conversaciones con distintos comerciantes, prestadores y pobladores locales, pude apreciar como elemento en común, que existe el temor de que el flujo de turistas pueda traer consigo la propagación del virus; y es por eso que desde la propia comunidad adhieren con firmeza a los protocolos de seguridad y a su fiel cumplimiento. De hecho, algunos propietarios de alojamientos en Valle Fértil, que se encuentran en un rango de edad considerado de riesgo, decidieron NO abrir y desistieron de prestar sus servicios con el fin de cuidar la salud, aún sabiéndose parte de una crisis económica que los afectó enormemente.

  • Repensar el turismo 

Luego de tanto tiempo de encierro, casi como efecto rebote, las personas se están movilizando enormemente. Ésto comienza a generar nuevas demandas y con ello la oportunidad de diversificar la oferta. Tal es así, que en el último tiempo estuvieron apareciendo nuevas propuestas y emprendimientos turísticos. ligados a la gastronomía, al turismo aventura, turismo astronómico, turismo rural, o circuitos culturales, entre otros. 

En cuanto a las agencias de viajes, algunas decidieron reinventarse para poder trabajar y llevar a sus clientes diferentes programas de turismo interno, pero otras prefieren esperar que la situación mejore y poco a poco puedan volver a comercializar destinos fuera de la provincia. 

Conclusión

Si bien la reapertura de la actividad turística en San Juan se da en un lógico contexto de incertidumbre y falta de previsibilidad, queda una sensación esperanzadora en cuanto a la respuesta del turista y la ilusión de una lenta y progresiva reactivación. 

Obviando el hecho de que estamos ante un nuevo escenario, nunca antes visto y que haremos camino al andar, es probable que varias de las problemáticas observadas radiquen en la incertidumbre generalizada, cuyos efectos podrían mermar mediante una fuerte campaña de concientización, o un plan integral al que puedan adherirse todos los miembros del sector. Un pacto, reconocido por todos, que brinde previsibilidad y tranquilidad a los prestadores, en donde se busque el desarrollo del turismo a largo plazo y no el beneficio a cualquier costo, en el corto. 

Que contemple y ponga en valor a la comunidad como elemento principal de toda la cadena de valor, en donde ninguna planificación turística puede plantearse como modelo exitoso en el largo plazo, si no contamos con la participación y apoyo de la misma.

Por otro lado, si el sector en su conjunto está mutando a una nueva normalidad, es fundamental que el turista adecúe, en forma paulatina, sus hábitos de consumo al contexto actual. Tenemos por delante el desafío de promover a un tipo de turista socialmente responsable y comprometido con el desarrollo turístico de su propia provincia, respetuoso de las normas y los protocolos, para poder reducir los efectos del miedo y llevar tranquilidad, tanto a visitantes como a pobladores locales.

Quienes estamos de alguna manera emparentados con el sector, hemos transcurrido las etapas de aislamiento capacitándonos y teorizando sobre supuestos, pero sobre todo coincidiendo en la necesidad de repensar la actividad. Es necesario dar cuenta de la oportunidad que tenemos frente a nosotros de transformar el turismo y superar los errores del pasado. 

Hablamos del turismo como derecho, que significa no sólo una herramienta de desarrollo sustentable y sostenible en el tiempo, si no también una herramienta de transformación social, que tiene la capacidad de resaltar la idiosincrasia, poniendo en valor las costumbres y tradiciones, logrando fortalecer la identidad y el sentido de pertenencia en una comunidad. En este sentido, la falta de continuidad en las políticas inclusivas y de redistribución del ingreso, posibilitaron el hecho de que hoy exista una enorme cantidad de personas en todo el país que no pueden acceder a la actividad turística. Democratizar el acceso al turismo, promoviendo el derecho de cada ciudadano de hacer uso y disfrute de su propia provincia, es una tarea que nos involucra a todos. Por lo tanto, no se puede repensar la actividad sólo en términos utilitarios, ni mucho menos desde la individualidad de cada sector que participa en la cadena de valor, sino que amerita un trabajo mancomunado, con una fuerte presencia del Estado como articulador de posiciones e intereses.

Para lograr una verdadera transformación de la actividad, sería necesario que los miembros de la cadena comiencen a pensar sus modelos de negocios en términos de compromiso, solidaridad y cooperativismo, en consonancia con el ambiente y la comunidad. Será fundamental la expertise y capacidad de innovación de los profesionales en turismo, para lograr diversificar la oferta y promover el desarrollo sostenible de los destinos.

Por ejemplo, las agencias de viajes que trabajan el turismo interno, pueden jugar un papel clave como nexo entre los distintos miembros del sector, promoviendo la creación de nuevos productos y manteniendo un flujo de turistas que contribuya a la generación de puestos de trabajo y el consecuente fortalecimiento comunitario.

La fotografía que nos presenta la reapertura de la actividad turística en San Juan, muestra a un Gobierno Nacional que se encuentra trabajando en políticas de largo alcance, con una fuerte inversión de recursos para promoción y para ayudar al sector a transitar esta crisis, además de un Estado Provincial que lleva adelante un gran trabajo de capacitación y promoción de destinos y productos turísticos. Sin embargo, las distintas apreciaciones en el territorio nos alertan acerca de problemáticas puntuales, que por lo general, tienen que ver con el miedo y la incertidumbre. Resulta imprescindible entonces la aplicación de programas de sensibilización turística en la cadena de valor, sumado a una fuerte campaña de educación y concientización para turistas, a través de diferentes medios masivos de comunicación. Más allá de las decisiones que puedan tomarse (o no) en este sentido, resulta importante reflexionar acerca de estos factores, que no deberían desatenderse si pretendemos lograr una mejor reactivación de la actividad.

Jorge Ortega (*)

(*) Técnico Universitario en Turismo por la Universidad Nacional de San Juan. Participó en proyectos de investigación de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes. Fue presidente fundador de la Asociación Civil de Estudiantes de Turismo de San Juan. Desarrolló actividades profesionales en el sector hotelero, transporte y en el Ministerio de Turismo y Cultura de la Provincia. Actualmente es tesista de la Licenciatura en Turismo y se desempeña como agente de viajes.

Usina Turística

Buenos Aires, Argentina. 05 de agosto de 2020

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