Introducción

El presente informe indaga sobre los deseos e intereses de los turistas (reales y/o potenciales) con respecto de las actividades de esparcimiento que quisieran y/o estarían dispuestas a realizar luego del levantamiento de las restricciones a las actividades turísticas, dispuestas por el Gobierno Nacional desde el día viernes 20 de marzo de 2020.

Desde esa fecha hasta el día en que cerró nuestro relevamiento, habían pasado 124 días, de los cuáles la mayoría transcurrieron con aislamiento estricto en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Si bien en el resto del país, aunque con situaciones puntuales, se han distendido gran parte de las restricciones, la actividad turística continúa vedada en la mayoría de los puntos del país. 

En esta segunda edición de la encuesta, además de los objetivos originales, sumamos la intención de verificar si, producto del prolongamiento de la cuarentena, hubieron cambios en los deseos e intereses de las personas en cuanto a las actividades turísticas.

Diseño metodológico

El presente relevamiento se llevó a cabo de manera virtual entre los días martes 7 y miércoles 22 de julio de 2020, en el cual los encuestados debieron responder un cuestionario online ingresando a través de un link difundido a través de redes sociales y replicado por terceros usuarios, por lo cual podríamos afirmar que la metodología del muestreo ha sido la conocida como bola de nieve o cadena. La muestra considerada estuvo conformada por 1000 personas, con un margen de error estimado es de +/- 3.1%.


En el informe se incluyeron dos tipos de gráficos: de torta y barras. El primer caso corresponde a preguntas donde sólo podía elegirse una opción, mientras que en el segundo caso, las preguntas permitían la elección de más de una respuesta por encuestado. 

Infografía

Análisis de la encuesta

En el análisis de las respuestas de la presente encuesta y en comparación con la primera edición llevada a cabo en el mes de abril, podemos identificar tanto elementos que dan cuenta del cambio en las preferencias de los y las potenciales turistas, como así también algunos elementos que se mantuvieron en valores similares.

Aumento en las intenciones de hacer turismo

7 de cada 10 personas encuestadas creen que realizarán una actividad turística cuando se levanten las restricciones. Esto representa un aumento del 13% respecto al mes de abril, el cual se explica por la disminución de las personas que no realizarían una actividad turística.

La falta de dinero y el miedo a contagiarse: las principales limitantes a viajar

Quienes no realizarían una actividad turística y quienes no saben aún si lo harán indicaron que la falta de dinero y el miedo a contagiarse son las principales razones que justifican su respuesta. 

Entre aquellos que no lo saben aún, se destaca el miedo a contagiarse con casi 1 de cada 2 respuestas. Luego, en menor medida le sigue la falta de dinero (27%) y motivos personales (14%).

El ocio se destaca como motivación de los viajes

Se observa una marcada tendencia a realizar viajes por ocio, en comparación a otras motivaciones como visita a familiares, trabajo o salud. 

Cambio de preferencia: de salidas cortas a salidas más largas

Mientras en el operativo de abril se identificó una tendencia hacia salidas más cortas, en la edición actual, la opción “3 a 7 noches” resultó la más elegida (44%) con un crecimiento significativo frente a la encuesta pasada. Además se destaca la opción “8 o más noches” (32%) que duplicó el porcentaje de respuestas y resultó la segunda opción más elegida. 

Se destaca que la opción “por el día”, que había sido de las más elegidas, descendió 6 puntos porcentuales y la opción “una noche” se mantuvo estable, con un incremento marginal.
Finalmente, la respuesta “Aún no lo definió” tuvo un fuerte descenso al pasar del 18% en abril al 1% en la actual edición. 

Esta situación podría dar cuenta de un mayor interés y grado de definición respecto a la idea de realizar un viaje. A su vez, la proximidad a las vacaciones de verano, donde una buena parte de los y las turistas programan estadías más largas de descanso, podría ser un factor a tener en cuenta en este cambio comparativo a la encuesta realizada en abril, donde recién había finalizado el período estival

Leve incremento en la preferencia por destinos nacionales

El 93% de las personas realizaría una actividad turística dentro del país. Esto representa un incremento del 3% frente al mes de abril. Mientras que quienes sólo viajarían al exterior serían sólo el 7%, identificándose un descenso de igual magnitud.

El interés por conocer otros países destaca entre quienes no viajarán por Argentina

Del 7% de los encuestados que indicó que viajaría fuera del país, se visualiza que la mayor motivación radica en el hecho de tener un mayor interés por conocer destinos del extranjero. También se destaca la opción “Visita a familiares”, la cual no estaba entre las opciones propuestas y fue incluida por las personas encuestadas.

Destinos tradicionales destronan a los destinos rurales y alternativos

Los destinos “Rurales y alejados de las ciudades”, que habían sido los más elegidos en abril, en el mes de julio fueron los menos elegidos. En contrapartida, las opciones más elegidas fueron “Montaña” y “Playa”, las cuáles podemos identificar con destinos de turismo tradicionales de los argentinos y de los períodos vacacionales tanto de invierno como de verano.

Viaje en pareja supera a viaje en familia

La opción de viaje en pareja resultó la más elegida (45%), aunque seguido de cerca por el viaje en familia (40%) y con amigos/as (39%). Sin embargo, mientras el viaje en familia sufrió un retroceso de 4 puntos porcentuales, el viaje con amigos/as tuvo un incremento significativo en el orden del 14%.

Se destacan alojamiento en cabañas, casas de alquiler y pequeños hoteles

Tanto el alojamiento en cabañas como en casas o departamentos de alquiler, que resultaron los más elegidos, se caracterizan por no compartir áreas comunes con otros huéspedes, suelen ser más económicos que los hoteles y tienen la posibilidad de cocinar en la misma unidad, implicando un ahorro en el gasto en gastronomía. Por otro lado, también estuvieron los pequeños hoteles entre las opciones más elegidas. Estos establecimientos no se caracterizan por ser económicos, pero sí por ofrecer un servicio más personalizado y con menor circulación de turistas.

Finalmente se destaca, con un 24%, la elección de casas o departamentos de familiares y/o amigos. Este porcentaje guarda cierta correlación con quienes declararon que la principal motivación de su viaje será visitar a familiares y/o amigos. Sin embargo, en la pregunta por la motivación, el 28% de las personas eligió esta opción. Lo cual nos indicaría que un porcentaje de quienes viajarían con intención de visitar a sus seres queridos, se hospedarían en otro tipo de alojamiento.

Aplicación de los protocolos de higiene al tope de las preocupaciones

6 de cada 10 personas indicaron que priorizarán la cuestión sanitaria al momento de elegir los prestadores de servicios que contratarán. También se destaca la incertidumbre y la problemática económica, dado que casi la mitad de los encuestados indicaron que estarán atentos a los descuentos, posibilidades de financiamiento y de cambiar o cancelar los servicios sin penalidad, lo cual indica a la flexibilidad como uno de los nuevos paradigmas de la demanda turística. Por otro lado, la preocupación por el ambiente no parecería ser un factor que tenga una incidencia considerable al momento de contratar los servicios.

Medios electrónicos como principales canales de venta

En sintonía con lo observado en las tendencias de los últimos años, las plataformas de viajes y las páginas webs de los prestadores se encuentran entre las modalidades más elegidas por los y las turistas, siendo que 7 de cada 10 encuestados optaron por estas modalidades, en contraparte a formas de contratación de servicios como las agencias de viajes tradicionales. 

Conclusiones

Entre las hipótesis que podrían justificar este cambio radical en las preferencias de los potenciales turistas podemos identificar, por un lado, que mientras en el período que se llevó a cabo la encuesta en abril habían transcurrido muy pocos días del comienzo de la cuarentena, la necesidad o deseo de esparcimiento no era tan importante como sí se evidenciaría ahora.

Por otro lado, considerando que la gran mayoría de la población toma sus vacaciones de verano en los meses de enero y febrero, en el mes de abril no había transcurrido tanto tiempo desde el denominado descanso anual. En este caso, no se evidenciaría una incidencia significativa por parte de la pandemia y la cuarentena. Mientras que, cuando se llevó a cabo la segunda edición de la encuesta, en el mes de julio, ya habían pasado por lo menos cinco meses desde el período vacacional. En este caso podría manifestarse el cansancio característico de mitad de año, en el cual muchas familias también acostumbran a tener un período de vacaciones más corto que el estival.

Usina Turística

Buenos Aires, Argentina. 11 de agosto de 2020

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